Calderón Gris

CC: Gonzalo Jara / Associació Cetàcea

Datos técnicos

  • Nombre científico: Grampus griseus
  • Autoría:(Cuvier, 1812)
  • Catalán:Cap d’olla gris
  • Inglés: Risso’s dolphin

 

  • Clasificación taxonómica:
    • FÍLUM: Chordata
    • CLASE: Mammalia
    • ORDEN: Cetartiodactyla
    • SUBORDEN: Cetacea
    • FAMILIA: Delphinidae
    • GÉNERO: Grampus
    • ESPECIE: Ggriseus

 

  • Se puede confundir con: Delfín mular

  • Características de identificación individual:
    • Aleta dorsal: Muescas en el margen posterior.
    • Cicatrices en la parte dorsal del cuerpo.
  • Patrón de natación:

  • Estado de conservación en el Mediterráneo: Datos Insuficientes (UICN)

  • Estado de conservación en el mundo: Preocupación Menor (UICN)

  • Distribución en el Mediterráneo:

El calderón gris (Grampus griseus) es un cetáceo que de la familia Delphinidae que recibe este nombre por la morfología globosa que presenta su frente, aunque en este caso no es tan marcado como en el calderón negro de aleta larga (Globicephala melas).

Se trata de un delfín de tamaño medio, con un cuerpo robusto y bastante compacto, que tiene la cabeza con forma globosa y no presenta un hocico diferenciado. La línea de la boca apunta hacia arriba y hacia atrás. Visto lateralmente, el melón tiene forma más bien cuadrada y presenta un pliegue vertical en la parta frontal. La aleta dorsal es grande, alta, puntiaguda, pero de base estrecha, y está colocada en la mitad del cuerpo. Las aletas pectorales son bastante largas, puntiagudas y un poco curvadas. El pedúnculo caudal es más bien estrecho dorsoventralmente y contrasta claramente con la parte anterior del cuerpo, que es más gruesa.

La coloración general de los individuos es gris, pero puede variar hasta completamente blanca en los individuos más grandes, debido a las interacciones producidas por las interacciones con otros individuos de la misma especie o por marcas hechas por sus presas. Esta es la característica principal de la especie, que es seguramente la que presenta un mayor número de heridas de entre todos los cetáceos. Además, tienen una mancha blanca o clara con forma de ancla o de W invertida en la parte ventral anterior y otra mancha clara o blanca alrededor del área urogenital. Los individuos más jóvenes varían entre el color gris claro y el oscuro o marronoso y generalmente no presentan heridas.

Presentan una dentición muy característica que está formada por entre 2 y 7 pares de dientes redondeadas en la punta de la mandíbula inferior. Generalmente no presenta dientes en la mandíbula superior.

Se trata de una especie de medida media entre los delfines. Los adultos pueden llegar a medir un máximo de entre 2,6 y 4 metros y pesar entre 300 y 500 kg, mientras que los neonatos miden entre 1,1 y 1,7. Las hembras podrían ser un poco más pequeñas que los machos, y parece ser que habría cierta variación en el tamaño de los individuos de las distintas regiones.

Es una especie que esta distribuida por todos los mares tropicales y templados del mundo, en aguas más calientes de 10° C. Está asociada sobretodo a aguas cercanas a los taludes continentales desde Terranova, Noruega, la península de Kamchatka y el golfo de Alaska en el hemisferio norte, hasta el cabo de Hornos (América) y de Agulhas (África), el sur de Australia y el sur de Nueva Zelanda en el hemisferio Sur (Jefferson et al., 2008; Perrin et al., 2009; Jefferson et al., 2013). Estudios recientes parecen indicar que la especie mostraría una distribución circumglobal, mostrando pero una preferencia por las aguas del talud continental (Jefferson et al., 2013).

En el Mediterráneo aún hay mucha incertidumbre sobre su distribución. Aunque es una especie bastante fácil de estudiar (Jefferson et al., 2013), se ha obtenido poca información sobre ella (Bearzi et al., 2011). Se cree que está distribuida por toda la cuenca, pero no de forma abundante y que su presencia en las diferentes áreas es, de momento, bastante impredecible (Gaspari, 2004; Reeves and Notarbartolo di Sciara, 2006 & Bearzi et al., 2011). En general, su presencia es mayor en el oeste de la cuenca. Las zonas donde es más abundante, puede ser debido a que esfuerzo en la investigación ha sido mayor, son el mar de Alborán y el mar de Liguria, donde se cree que podría haber una población estable. También está presente en el mar Tirreno, el mar Balear y en los mares de Grecia (Notarbartolo di Sciara et al., 1993; Cañadas and Sagarminaga, 1994; Frantzis et al., 2003; Gaspari, 2004; Cañadas et al, 2005; Gannier, 2005; Gomez de Segura et al., 2006 & Bearzi et al., 2011).

La población del Mediterráneo estaría genéticamente diferenciada de la del Atlántico norte y presentaría cierta estructuración interna (Gaspari, 2004 & Gaspari et al., 2007)

El calderón gris es un cetáceo que vive en hábitats entre 400 y 1.000 metros de profundidad, cercanos a la plataforma y al talud continentales, o asociados a archipiélagos alejados de la costa (Perrin et al., 2009 & Bearzi et al., 2011). En el Mediterráneo, diferentes estudios han permitido ver que es una especie que muestra una preferencia por el talud continental, sobretodo aquellas áreas con una pendiente pronunciada (Cañadas et al., 2002 & Azzellino et al., 2008). La profundidad media a la que suele ser observado este cetáceo se sitúa entre los 700 y los 1.280 metros, con un pico alrededor de los 1.000 metros. A pesar de eso, el rango de profundidad en el que puede ser observado va desde los 400 hasta los 1.700 metros (Notarbartolo di Sciara et al., 1993; Cañadas and Sagarminaga, 1994; Cañadas et al., 2002; Frantzis et al., 2003; Gannier, 2005 & Azzelino et al., 2008). Eso si, presenta pequeñas variaciones en función del área estudiada (Bearzi et al., 2011).

El calderón gris se alimenta casi exclusivamente de cefalópodos, sobretodo calamares mesopelágicos, y seguramente lo hace de noche, cuando sus presas suben hacia aguas más superficiales (Perrin et al., 2009; Soldevilla et al., 2010 & Bearzi et al., 2011). De hecho, la reducción del número de dientes respecto a otras especies de delfínidos, es un carácter relacionados con la alimentación a base de cefalópodos. En el Mediterráneo las presas principales pertenecen a las familias Histioteuthidae y Ommastrephidae, siendo las especies más habituales la pota (Todarodes sagittaus), Ancistroteuthis lichtensteiniiHistioteuthis reversa o Hbonnellii (Blanco et al., 2006 & Praca and Grannier, 2008). Un estudio realizado mediante el análisis de 15 calderones varados, vio que su dieta estaba formada por hasta 25 especies de cefalópodos agrupadas en 13 familias diferentes (Blanco et al., 2006). Es necesario mencionar la importancia de los octópodos, que significaban el 49,9% de las presas (Blanco et al., 2006). El mismo estudio sugiere que, a pesar de que muestran una presencia menor, los calamares pelágicos como pueden ser Todarodes sagittatus o Ommastrephes bartramii, serían más importantes en términos de biomasa, gracias a su mayor tamaño (Blanco et al., 2006). En general, la gran mayoría de especies que sirven de alimentación para el calderón gris, habitan aguas con una profundidad de entre 600 y 800 metros, que coincide con el hábitat del cetáceo (Blanco et al., 2006 & Praca and Garnier, 2007).

Hay muy poca información sobre la reproducción y el ciclo vital del calderón gris. Los nacimientos suelen variar en función de la región, situándose los picos entre el verano y el otoño en Japón y entre el otoño y el invierno en California (Jefferson et al., 2008). La gestación se alarga entre 13 y 14 meses y el periodo entre partos suele durar unos 2,4 años. Las hembras alcanzan la madurez sexual entre los 8 y los 10 años, mientras que los machos lo hacen un poco más tarde, entre los 10 y los 12 (Perrin et al., 2009). La edad máxima se estima alrededor de los 35 años.

En general forman grupos pequeños de entre 10 i 100 individuos, siendo la media unos 30 animales, aunque se pueden formar agrupaciones de hasta 4.000 calderones, que se han relacionado con zonas donde se concentra el alimento (Jefferson et al., 2008; Perrin et al., 2009 & Bearzi et al., 2011). En el Mediterráneo, los grupos tienden a ser más bien pequeños, entre 1 y 130 animales, con una media de entre 4 y 37 individuos (Notarbartolo di Sciara et al., 1993; Cañadas and Sagarminaga, 1994; Cañadas et al., 2002; Gannier, 2005; Gomez de Segura et al., 2006 & Azzellino et al., 2008).

Se le ha visto asociado con otras especies de cetáceos entre las que destacan el delfín de flanco blanco del pacífico (Lagenorhynchus obliquidens), el delfín oscuro (Lobscurus), el delfín mular (Tursiops truncatus), el delfín común (Delphinus spp.) diferentes especies del género Stenella e incluso con la ballena gris (Eschrichtius robustus). En el Mediterráneo de le ha visto asociarse con el delfín mular y el delfín listado (Stenella coeruleoalba) (Bearzi, 2011).

Es muy fácil de reconocer en el mar gracias a la presencia de heridas, sobretodo en individuos adultos, y a la aleta dorsal grande y prominente. Se puede confundir con el delfín mular, pero la ausencia de hocico diferenciado, la frente redondeada y la gran cantidad de heridas blancas que presentan los individuos adultos, son características que ayudan en su indentificación (Shirihai and Jarret, 2006).

Generalmente es activo en la superfície, donde los individuos inmaduros pueden realizar saltos, mientras que los individuos de más edad realizan medios saltos. Realiza salidas a espiar con frecuencia, durante las que saca la cabeza y la parte más anterior del cuerpo fuera del agua. A pesar de que lo puede hacer, raramente surfea las olas o sigue a las embarcaciones. Generalmente tiende a ignorarlas y navega lentamente. Cuando cazan, pueden mostrar una disposición en línea unos al lado de otros. El patrón de inmersión empieza con el animal saliendo formando un ángulo de 45° respecto a la línea del agua y casi saca la aleta caudal fuera cuando se vuelve a hundir. Habitualmente las inmersiones duran entre 1 y 2 minutos, aunque pueden alargarse hasta los 30 (Carwardine, 2004 & Shirihai and Jarret, 2006).

Muchos cetáceos pueden ser identificados individualmente gracias a algunas marcas que presentan en varias zonas de su cuerpo. Estas marcas tienen que presentar una cierta estabilidad en el tiempo que permita que los diferentes ejemplares puedan ser reconocidos cada vez que son fotografiados. En el caso del calderón gris, se pueden utilizar varias características físicas para la identificación individual (Würsig and Jefferson, 1990 & Hartman et al., 2008).

Aleta dorsal: La forma de la aleta dorsal y las muescas que presenta su margen posterior se pueden utilizar como mecanismos de foto-identificación en esta especie. Además, las heridas que presentan los individuos en los dos laterales de las aletas, también pueden ser utilizadas como marcas de identificación individual. Por este motivo conveniente realizar fotografias de ambos lados de los animales.

Patrones de coloración: El calderón gris muestra patrones de escarificación que alteran su coloración y que son específicos de cada individuo. Cuando los individuos nacen son más bien oscuros, pero a medida que van creciendo, sobretodo cuando entran en la etapa adulta, su coloración se va haciendo más clara, hasta que es casi blanca en los individuos más viejos. Esta escarificación está causada sobretodo por los dientes de otros calderones o por los picos de los cefalópodos, principal presa de la especie.

Heridas: Los calderones grises van adquiriendo heridas a lo largo de su vida. La distribución, el tamaño y el número de heridas puede ser útil para identificar individuos concretos. A pesar de eso, hay que tener en cuenta que éstas irán aumentando a lo largo de la vida y que las heridas más antiguas puede quedar tapadas o alteradas por heridas más recientes, pudiendo dificultar el reconocimiento de los individuos en años posteriores.

No hay estimaciones sobre la población mundial del calderón gris, pero si que se ha estudiado la abundancia en algunas regiones determinadas. El océano Pacífico sería el área donde las poblaciones serían mayores, con unos 83.000 ejemplares en Japón (Miyashita, 1993) y unos 175.000 en el Pacífico tropical este (Wade and Gerrodette, 1993). En la costa oeste de Estados Unidos habrían entre 4.000 y 16.000 individuos según la época del año y según los diferentes estudios realizados, mientras que en la costa este habría unos 20.000 (UICN) y en la parte norte del golfo de México unos 2.700 (Jefferson et al., 2008). En el archipiélago de Hawaii, la población se estima en unos 2.372 individuos (Barlow et al., 2006) y en Sri Lanka, varía entre 5.500 y 13.000 animales (Jefferson et al., 2008). A pesar de que no se conoce cual esta la tendencia poblacional, la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) ha catalogado la especie bajo el estatus de preocupación menor. En el Mediterráneo solo se ha estimado la población en aguas de la costa este de la Península Ibérica, que estaría formada por unos 493 individuos (Gomez de Segura et al., 2006). La falta de datos concretos sobre la abundancia de calderones grises en la región, ha llevado a la UICN a catalogarlo bajo el estatus de datos insuficientes. Hay varias amenazas que afectan a la especie en esta región:

  • Contaminación acústica: El ruido submarino producido por el hombre puede tener un efecto negativo sobre los cetáceos, ya sea causándoles heridas o desorientaciones que les pueden provocar el varamiento e incluso la muerte (Fernández et al., 2005 & Cox et al., 2006). En el Mediterráneo hay distintos sonidos que causan contaminación acústica, algunos de ellos relacionados con la construcción, otros con las exploraciones sísmicas y otros con el tráfico marítimo, que se ha incrementado considerablemente en las últimas décadas (Bearzi et al., 2011 & Notarbartolo di Sciara et al., 2012). A pesar de que no se sabe hasta que punto la contaminación acústica afecta a la especie, se cree que la producción de sonido puede alterar el comportamiento del calderón gris e incluso fomentar la producción de burbujas de gas, como consecuencia de la exposición al ruido producido por el hombre (Bearzi et al., 2011).
  • Captura accidental: La actividad pesquera que causa una mayor mortalidad de cetáceos en el Mediterráneo son las redes de deriva. Se trata de un método muy poco selectivo que consiste en dejar flotando largas redes verticales que atrapan a todos los animales que no las detectan y quieren cruzarlas. Al quedar atrapados en ellas, no pueden salir a respirar, hecho que les acabará causando la muerte (Bearzi, 2002; E. J. F., 2007 & Cornax and Pardo, 2009). El calderón gris pide quedar atrapado en este tipo de trampas (Di Natale and Notarbartolo di Sciara, 1994; Bearzi, 2002; Cornax and Pardo, 2009 & Bearzi et al., 2011), y de hecho la afectación de este tipo de pesca ha sido importando e incluso considerado insostenible para la especie en el pasado (Bearzi et al., 2011).
    Otro tipo de pesca que afecta de una forma muy considerable al calderón gris es el palangre. DE todos los cetáceos que quedan atrapados en él, dos especies sufren las consecuencias de forma importante: los calderones negros (Globicephala sp) y el calderón gris (Garrison, 2007 & Macías López et al., 2012). En el litoral Mediterráneo de la Península Ibérica se ha visto que la principal especie afectada ha sido el calderón gris, ya que de 57 capturas registradas, 33 correspondían a esta especie (el 58%). El tipo de palangre que más afecta a la especie en el Mediterráneo español es el palangre japonés, que consiste en una única línea de la que cuelgan normalmente 4 anzuelos a diferente profundidad y que se deja flotando durante 24 horas. La mayor parte de los cetáceos atrapados en este tipo de pesca pueden sobrevivir, siempre que puedan salir a respirar. Ahora bien, las heridas que les causa el palangre pueden acabar significando una preocupación seria para su conservación (Macías López et al., 2012).Factores que pueden determinar la gran afectación del calderón gris en el Mediterráneo español son la longitud de las líneas de palangre (líneas más largas, representan una fuente de alimento más atractiva para los cetáceos), tiempo de permanencia en el agua (como más tiempo permanecen los anzuelos en el agua, mayor es la probabilidad de que algún cetáceo quede atrapado), cebo utilizado (se suele utilizar calamares, presa principal de los calderones negro y gris) o profundidad de los anzuelos (Macías López et al., 2012).
  • Contaminación ambiental: El mar Mediterráneo es seguramente una de las regiones más pobladas del mundo, con una actividad industrial y agricultora muy importante. Este hecho, juntamente con la baja tasa de renovación que tienen sus aguas, (sólo se renueva de forma importante y lenta a través del Estrecho de Gibraltar) ha conllevado que sea uno de los mares más contaminados (Aguilar, 2000 & Fossi and Marsili 2003). Este hecho afecta principalmente a los depredadores de las partes más altas de las cadenas tróficas, que tienden a acumular contaminantes, como consecuencia de un proceso conocido como bioacumulación. Los cetáceos del Mediterráneo son seguramente los que presentan unos niveles de contaminantes más elevados (Aguilar, 2000). Los efectos de estos compuestos sobre los cetáceos incluyen inmunosupresión, cáncer, lesiones de piel, infecciones, disminución del éxito reproductor, etc. (Reijnders, 1998 & Fossi and Marsili 2003). En el caso del calederón gris, la concentración de organoclorados es grande y también de organoclorados es gran y también presenta trazas de metales pesados (Bearzi et al., 2011).

El calderón gris está protegido por diferentes conveinos internacionales entre los que se incluyen el apéndice I del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES), por los apéndices I y II de la Convención de Especies Migratorias (CMS) o el Acuerdo sobre la Conservación de los Cetáceos del mar Negro, Mediterráneo y el área Atlántica adyacente (ACCOBAMS). La presencia del santuario de Pelagos en el mar de Liguria ha demostrado ser una herramienta importante para su conservación, y más teniendo en cuneta que es una de las áreas con mayor presencia de esta especie. Además, la reciente declaración de nuevos Espacios de Interés Comunitarios en el mar de Alborán, otra área importante en la distribución de la especie, también puede ser una herramienta importante para su conservación.

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