Zífio de Cuvier

Datos técnicos

  • Nombre científico:Ziphius cavirostris
  • Autoría:(Cuvier, 1823)
  • Catalán:  Zífid de Cuvier
  • Inglés: Cuvier’s beaked whale

 

  • Clasificación taxonómica:
    • FÍLUM: Chordata
    • CLASE: Mammalia
    • ORDEN: Cetartiodactyla
    • SUBORDEN: Cetacea
    • FAMILIA: Ziphiidae
    • GÉNERO: Ziphius
    • ESPECIE: Zcavirostris

 

  • Se puede confundir con: Zifio de Blainville 

  • Características de identificación individual:
    • Aleta dorsal: forma y muescas en el margen posterior.
    • Patrones de coloración, especialmente áreas blancas.
    • Las heridas en el cuerpo, aunque pueden variar con cierta rapidez.
  • Estado de conservación en el Mediterráneo: Datos insuficientes (UICN)

  • Estado de conservación en el mundo: Datos Insuficientes (UICN)

  • Distribución en el Mediterráneo:

Presenta un cuerpo robusto, moderadamente largo y compacto, característico de la familia Ziphiidae. Ni el hocico o el melón están muy diferenciados, aunque en este último caso, puede llegar a ser más grande y bulboso en machos adultos. La línea de la boca es muy curvada. Como otros individuos de la familia, presenta dos “V” en forma de ranuras en la garganta. Una característica bastante distintiva es la presencia de una concavidad en la parte superior de la cabeza que se hace más fácil de detectar a medida que los individuos crecen. La aleta dorsal se dirige hacia atrás es pequeña y se encuentra bastante lejos de la cabeza, más o menos en los 2/3, en el eje longitudinal del cuerpo. La aleta caudal es grande y no siempre presenta muesca central. Las aletas pectorales son bastante pequeñas y pueden ser ocultadas en una depresión en el costado del cuerpo denominadas “flipper pockets”, probablemente para favorecer la hidrodinámica en la natación.

Es, sin duda, uno de los cetáceos con una mayor variabilidad en cuanto a su coloración, que puede ir desde el gris oscuro (especialmente en los machos adultos) a color marrón rojizo (en su mayoría hembras). Presentan dos áreas más claras alrededor de la cabeza y el estómago. En los adultos, la cabeza y parte del posterior de la espalda puede ser completamente blanca. Los ojos suelen estar rodeados generalmente por una pigmentación oscura. Con la edad presentan cada vez más heridas lineales y circulares u óvales, que estarían hechas por pequeños tiburones o lampreas.

Sólo cuentan con dos dientes cónicos, que miran hacia delante, en la parte anterior de la mandíbula inferior. Sólo son visibles en los machos adultos y en los ejemplares más grandes, incluso quedan expuestos fuera de la boca.

No hay diferencias significativas entre machos y hembras y el tamaño máximo es generalmente alrededor de 7 metros con un peso de aproximadamente 3.000 kg. Las crías miden entre 2.3 y 2.7 metros y pesan entre 250 y 300 kg.

El zifio de Cuvier es la especie de la familia Ziphiidae, con una distribución más cosmopolita. Pueden encontrarse en todos los mares y océanos del mundo, de las regiones ecuatoriales y templadas cálidas a aguas más frías cerca de los polos tanto del hemisferio norte y el sur. No está presente en las aguas de latitudes muy altas. Muestra una clara preferencia por las aguas alejadas de la costa. También puede verse en muchos mares cerrados o semicerrados como el mar de Ojotsk, el Golfo de California, Golfo de México, el Caribe o el Mediterráneo (Jefferson et al., 2008; Taylor et al., 2008 & Perrin et al., 2009).

En este último, no se sabe con exactitud su distribución y la mayoría de los datos existentes provienen de individuos encontrados varados. Se cree que es frecuente tanto en el este como en la parte occidental de la cuenca, aunque se ha visto que hay cuatro áreas principales, el mar de Liguria (especialmente la parte oriental), el mar Tirreno, al este del mar de Alborán y noroeste del mar Egeo, y parece que zonas como el mar balear o el sur del mar Adriático podría ser favorable para la especie (Reeves and Notarbartolo di Sciara, 2006; Podestà et al., 2006; Holcer et al., 2007; Gannier and Epinat, 2008 & Gannier, 2011).

El zifio de Cuvier es considerado un animal oceánico que ocupa hábitats marcados por la topografía del fondo, pero que generalmente presentan zonas escarpadas y cañones submarinos. Generalmente no frecuenta zonas de aguas superficiales, ni tampoco ha sido visto a menudo en las aguas de los fondos abisales. Así, mostraría una preferencia por hábitats con profundidades sobre 500 o 600 metros, generalmente sobre 1.000 metros y con fuertes pendientes, como pueden encontrarse en los cañones submarinos o en el talud continental (Cañadas et al., 2002; Frantzis et al., 2003; Reeves and Notarbartolo di Sciara 2006; Azzellino et al., 2008; Gannier and Espinat, 2008 & Smith, 2010).

ESe cree que la principal presa del zifio de Cuvier es el calamar, aunque se han realizado pocos estudios sobre este tema. En las diferentes áreas del mundo, se ha visto que se alimentan principalmente de calamares oceánicos, especialmente de la familia Histioteuthidae, Cranchiidae o Gonatidae. Alternativamente, también se alimenta de crustáceos y peces, aunque serían mucho menos importantes (Fiscus, 1997; Santos et al., 2001; MacLeod et al., 2003 & Smith, 2010).

Existe bastante desconocimiento sobre la reproducción del zifio de Cuvier, debido a la dificultad presentada por el estudio. Se sabe que las hembras alcanzan la madurez sexual cuando miden alrededor de 5,8 metros de longitud, mientras que los machos a los 5,5 metros. Aunque no existen estudios sobre la longevidad de esta especie, se cree que la edad máxima de los machos es de 36, mientras que en las hembras sería de unos 30 años de edad (Perrin et al., 2009).

La dificultad en su estudio ha hecho que no exista mucha información sobre su ecología, estructura social o su comportamiento. Sin embargo, en los últimos años ha habido varios estudios que han permitido empezar a entender un poco mejor la especie.

En diferentes partes del mundo se ha visto que forman grupos de pocos individuos, entre 1 y 15 en general, pero que pueden alcanzar hasta 25. El tamaño promedio del grupo varía entre 2.3 y 3.8 dependiendo de la zona o incluso dependiendo de la época del año (Carwardine, 2004; Baird et al., 2006; MacLeod and D’Amico, 2006; McSweeney et al., 2007 & Falcone et al., 2009). A veces puedes ver a individuos solitarios que suelen ser machos de edad avanzada.

El zifio de Cuvier es, probablemente, una de las especies de mamíferos marinos capaces de realizar las inmersiones en busca de alimento más largas y profundas, alcanzando registros de casi 1.900 metros de profundidad (Tyack et al., 2006). Parece que la especie haría tres tipos de diferentes inmersiones (Baird et al., 2006):

  • Inmersiones entre respiraciones: éstas son inmersiones poco profundas (2 – 3 m) entre 3 y 15 segundos largo y se producirían entre períodos medianamente largos entre inmersiones más profundas.
  • Buceos profundos y de larga duración: Se trata de inmersiones de más de50 minutos en que alcanzan profundidades superiores a 1.000 metros. Se produce 1 cada 2 horas en promedio. Se cree que estas inmersiones estaría relacionadas con periodos de comida.
  • Inmersiones de duración intermedia: entre 20 y 30 minutos y a profundidades intermedias, entre 300 y 570 metros. Se producen entre 1 y 3 entre las inmersiones más profundas.

Patrón de inmersión del zifio de Cuvier (<em>Ziphius cavirostris</em>) donde se pueden apreciar los diferentes tipus de inmersiones. Fuente: Baird et al., 2006.

El ciclo de alimentación podría durar unas dos horas y estaría formado por un buceo profundo (segunda categoría) y un intervalo entre inmersiones profundas. Durante este intervalo de inmersiones se producen las categorías primera y tercera. Gracias a las grabaciones sonoras, se ha visto que en inmersiones profundas, el zifio de Cuvier muestra una gran actividad de ecolocación que comienza alrededor de 400-500 metros y se intensifica entre 500 y 1000 m, en zonas meso pelágica y batipelágica, donde se cree que se concentraría la alimentación de la especie (Tyack et al., 2006).

Patrón de inmersión del zifio de Cuvier (<em>Ziphius cavirostris</em>) donde se puede ver la actividad de ecolocalización que produce en las capas más profundas. Fuente: Tyack et al., 2006.

En general tienden a evitar las embarcaciones y raramente saltan fuera del agua, hechos que lo hacen más difícil de reconocer. En el mar se puede confundir con otras especies de la familia Ziphiidae como el zifio de Blainville (Mesoplodon densirostris) o Zifio de Gervais (Mesoplodon europaeus), pero estas otras dos especies no son tan comunes en el Mediterráneo y hay ciertas características que la diferencian del zifio de Cuvier (Shirihai and Jarret, 2006 & IUCN 2012):

  • Cuerpo más robusto de tamaño medio y generalmente de color marrón y más claro que las otras dos especies.
  • Cabeza más redondeada, con la cara blanca y un hocico más corto. Los machos adultos tienen dos dientes en la parte anterior, que sobresalen de la boca.
  • Los individuos más grandes tienen muchas cicatrices en todo el cuerpo, probablemente debido a las interacciones con otros individuos de la misma especie.

A pesar de la dificultad en el estudio del zifio de Cuvier, debido a su naturaleza críptica, presentan diferentes características que permiten la diferenciación de cada uno de los individuos. En algunos casos la tasa de reavistamiento alcanza el 40%. Como en otros cetáceos, se han tenido que buscar las marcas permanentes, que permanecen estables en el tiempo, y que permitan reconocerlos cada vez que sean avistados. Entre estas características constan (McSweeney et al., 2007)

Aleta dorsal: SSe utiliza tanto la forma de la aleta dorsal como la presencia o ausencia de muescas en el margen posterior de la aleta.

Patrones de coloración: En general la coloración del zifio de Cuvier es altamente variable entre los individuos y las clases de edad. Los machos adultos tienden a mostrar grandes áreas blancas en la parte dorsal del cuerpo, por ejemplo. Estas diferencias pueden ser útiles cuando se trata de distinguir a individuos específicos.

Heridas: Muchos individuos de zifio de Cuvier presentan diversas heridas que permanecen más o menos estables en el tiempo. Aquellos que se encuentran cerca de la aleta dorsal o las zonas más dorsales del cuerpo se pueden utilizar para poder reconocer individualmente a diferentes animales.

A pesar de su dificultad para estudiarlo, la población mundial de zifio de Cuvier se estima en más de 100.000 individuos (Barlow, 2006a & Barlow et al., 2006b). La zona con una mayor abundancia sería el noroeste pacífico con unos 90,725 individuos, seguido por el este del Pacífico tropical, con unos 20.000 y las aguas que rodean a Hawái con 15,242 animales. Otras áreas tales como la costa occidental americana o al océano Atlántico tienen un número menor. Porque son con toda probabilidad el zifio más abundante y con un rango de distribución más grande, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, lo ha clasificado bajo el estado de preocupación menor a escala mundial. En el Mediterráneo no hay mucha información sobre la abundancia de las especies. De hecho hay sólo dos estudios que han estimado su abundancia, en la zona de Génova y la parte norte del mar de Alborán. Hay algunos estudios que se están realizando y que se creen que son capaces de aportar información valiosa. Debido a esta falta de información sobre todo lo relacionado con la estructura de distribución, abundancia y población, la UICN ha clasificado el Zifio de Cuvier en el Mediterráneo bajo la condición de deficiente de datos. Las principales amenazas que afectan a las especies son:

    • Captura accidental: aunque no es una amenaza tan importante como en otras especies de cetáceos en el mar Mediterráneo, se ha visto que el zifio de Cuvier también es víctima de las redes de deriva (Reeves and Notarbartolo di Sciara, 2006).
    • Contaminación: la presa principal del zifio de Cuvier es el calamar. En los estudios de dieta, pero se ha visto que muchas de las muestras analizadas presentan una gran concentración de plásticos en el estómago, seguramente lo confundirían con calamares (Reeves and Notarbartolo di Sciara, 2006).
    • Contaminación acústica: los zifios son en general animales que basan su alimentación en las inmersiones profundas que realizan utilizando dispositivos de ecolocalización para la localización de sus presas. En las últimas décadas se ha visto que la producción de ruido submarino puede afectar gravemente a esta especie, llevando a la muerte de algunos individuos. De hecho algunos episodios de varamientos masivos que ha sufrido el Zifio de Cuvier en diversos lugares del planeta, han sido asociados con las pruebas militares y ejercicios que implicó la emisión de sonidos de baja y media frecuencia: Canarias, febrero de 1985, 3 individuos en el mes de noviembre de 1988, 1 individuo en junio y 3 en diciembre de 1991 y 9 ejemplares en septiembre de 2002 (Martín et al., 2004 & Fernández et al., 2005); 12 individuos varan en Grecia en mayo de 1996 (Frantzis, 1998 & 2004a); 3 ejemplares en Madeira en mayo de 2000 (Freitas, 2004); 9 animales en las Bahamas en marzo de 2000 (Balcomb and Claridge, 2001) y 2 en el Golfo de California en septiembre de 2002 (Cox et al., 2006). Los citados varamientos todas tenían en común que ocurrieron poco después o durante el desarrollo de ejercicios militares en la zona afectada. Además, las necropsias realizadas en muchos de los individuos varados han demostrado que se trataba de animales aparentemente sanos, que se habían alimentado hace poco y no presentaban señales de ninguna otra enfermedad o infección (Fernández et al., 2005). No se conocen con precisión las causas que pueden hacer estos varen, pero diversas hipótesis han sido propuestas (Cox et al., 2006):
      • Cambio de comportamiento como respuesta a la emisión de ruido: Una posible respuesta a la emisión del sonido sería el cambio de comportamiento, que conduciría a los animales hacia aguas menos profundas y más cerca de la costa y luego serían incapaces de volver al mar. Este hecho los conduciría a varar, morir por hipotermia o por razones debido al estrés.
      • Cambio de comportamiento que conduce a una lesión de los tejidos: En este caso, los cambios en el comportamiento implicaría también que se podrían dañar las alteraciones fisiológicas a nivel histológico. Entre ellos se han observado natación vigorosa y la interrupción de la alimentación basada en la ecolocalización (DeRuiter et al., 2013) o cambios en los perfiles de inmersión. La alteración de estos comportamientos, podría llevar a la formación de burbujas de gas que pueden dañar los tejidos durante la descompresión, a través de la formación de émbolos de gas y grasa (Fernández et al., 2005 & DeRuiter et al., 2013). Estos émbolos se ha visto que puede provocar disfunción cardiovascular y respiratoria, dolor y desorientación (Fernández et al., 2005).
      • Cambio fisiológico que implica un cambio de comportamiento: En muchos casos de varamiento de zifios de Cuvier se ha visto que los ejemplares varados en la playa tenían hemorragias internas, especialmente en el área de los ojos, cavidad oral y canales acústicos de la mandíbula (Fernández, 2004 & Fernández et al., 2005). Estos sangrados pueden ser causadas por el desarrollo de las burbujas de gas en los tejidos (Fernández et al., 2004). Además, la exposición al ruido puede causar también la respuesta vestibular, afectando el sistema vestibular periférico del aparato auditivo de zifios y causar desorientación (Cox et al., 2006).
      • o Daño a los tejidos como resultado de la exposición al ruido: El ruido podría ser la causa directa de la aparición de daño a los tejidos, causando el desarrollo de las burbujas, que podrían causar pequeñas heridas histológicas. A pesar de ello, se ha visto que en algunos casos puede conducir al varamiento o muerte de los individuos (Cox et al., 2006).

      Otro efecto que puede causar la exposición a sonidos es la alteración de la estructura de la población o de la distribución de una población de zifios de Cuvier en particular. Después del varamiento masivo de las Bahamas, un grupo de científicos que llevaban 9 años estudiando la población de la zona, fueron incapaces de volver a ver a ninguno de los individuos que habían sido identificados antes del lanzamiento. Pero no está claro si esto es debido a que todas los individuos murieron o que abandonaron la zona (Balcomb and Claridge, 2001).

Seguramente la naturaleza más oceánica de la especie lo hecho menos vulnerable a la actividad humana que se produce sobre todo en las costas, que generalmente es más invasivo para los cetáceos (pesca, turismo, etc.). En el mar Mediterráneo, la presencia del Santuario de Pelagos en el mar de Liguria y la reciente designación del área protegida del mar de Alborán, dos áreas importantes en la distribución de las especies, puede favorecer su conservación.

El zifio de Cuvier está protegido por varios acuerdos internacionales como el Apéndice II de la Convención sobre comercio internacional de especies amenazadas de Flora Silvestre y Fauna (CITES) o el acuerdo sobre la conservación de los cetáceos del mar negro, mar Mediterráneo y zona Atlántica adyacente (ACCOBAMS). El Comité científico del último cuerpo recomienda tener mucho cuidado o evitar totalmente la producción de sonidos subacuáticos en esos hábitats frecuentados por la especie o en áreas donde normalmente se concentran los cetáceos.

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