Delfín Listado

CC: Gonzalo Jara / Associació Cetàcea

Datos técnicos

    • Nombre científico:Stenella coeruleoalba
    • Autoría: (Meyen, 1833)
    • Catalán:  Dofí ratllat
    • Inglés: Striped dolphin

 

  • Clasificación taxonómica:
    • FÍLUM: Chordata
    • CLASE: Mammalia
    • ORDEN: Cetartiodactyla
    • SUBORDEN: Cetacea
    • FAMILIA: Delphinidae
    • GÉNERO: Stenella
    • ESPECIE: Scoeruleoalba
  • Se puede confundir con: Delfín común

  • Características de identificación individual:
    • Aleta dorsal: Muescas en margen posterior.
    • Cicatrices en parte dorsal.
    • Coloración de parte dorsal.

  • Patrón de natación:

  • Estado de conservación en el Mediterráneo: Vulnerable (UICN)

  • Estado de conservación en el mundo: Datos Insuficientes (UICN)

  • Distribución en el Mediterráneo:

El delfín listado (Stenella coeruleoalba) es un cetáceo que pertenece a la familia delphinidae dentro del suborden odontoceti. Es, con diferencia, el cetáceo más frecuente del mar Mediterráneo. Presenta un cuerpo muy estilizado, pero un poco más robusto que otras especies de su género. La aleta dorsal es más bien falciforme. Presenta un hocico claramente diferenciado del melón y de tamaño corto. Las aletas pectorales son largas y estrechas.

Su patrón de coloración presenta diferencias claras en sentido dorsoventral. La parte ventral es más bien clara, mientras que la dorsal es de un color gris oscuro. Tiene una banda gris más clara que se extiende desde el área torácica hasta la capa del animal (parte dorsal por detrás de la aleta dorsal). Puede estar ausente en algunos individuos. Hay una banda bastante oscura que se origina en el hocico, mayoritariamente negro, y que se extiende dorsalmente, rodeando el ojo, hasta la zona anal. También hay otra banda oscura que se inicia en el ojo y se va ensanchando hasta las aletas pectorales y una tercera banda, mucho más corta, entre las dos anteriores y que suele colgar de la primera franja.

Presenta entre 38 y 59 dientes en la mandíbula superior y entre 37 y 55 en la mandíbula inferior, todas ellas finas y puntiagudas.

Puede alcanzar los 2,56 metros de longitud, aunque su tamaño medio oscila entre los 1,8 y los 2,7 metros. En el Mediterráneo, el tamaño varia de forma progresiva de norte a sur, siendo los individuos del margen sur unos 3 centímetros más grandes que los del norte. Los ejemplares más grandes son entre 5 y 8 centímetros más pequeños que los delfines listados del Atlántico noreste. No se han encontrado diferencias de tamaño entre los ejemplares de la zona oriental y los de la occidental. Como en el resto del mundo, el delfín listado también presenta cierto dimorfismo sexual en el Mediterráneo, donde los machos son unos 2 centímetros más grandes que las hembras. Los recién nacidos miden entre 90 y 100 cm (entre 90 y 95 en el Mediterráneo) y pesan alrededor de unos 11 kg. El peso máximo registrado para un adulto ha sido de 156 kg.

Se trata  de una especie que habita aguas subtropicales y templadas de todo el mundo. Es el cetáceo más abundante, y uno de los más conocidos del Mediterráneo, donde se le puede encontrar distribuido por toda su cuenca, a pesar de que no están repartidos uniformemente. De hecho, el mar Mediterráneo puede ser dividido en dos grandes áreas según su densidad, la región occidental, que abarca desde el estrecho de Gibraltar hasta la península italiana y Sicilia, donde el delfín listado es muy abundante, y la oriental, situada desde la península italiana hasta las costas de Turquía, donde su abundancia es bastante menor. No hay constancia de su presencia en el mar Negro. En la región más occidental del Mediterráneo, que es la más estudiada, se ha visto que hay más ejemplares en la parte norte que no en el sur. Diferentes estudios concluyen que es especialmente abundante en las áreas con una producción primaria más alta. En este sentido, hay dos regiones importantes para el delfín listado en el Mediterráneo. Por un lado, la zona Liguro-Provenzal que, gracias al afloramiento de aguas profundas ricas en nutrientes y zooplancton, es una de las zonas más productivas del Mediterráneo. Por otro lado, el mar de Alborán, aunque en este caso, su alta productividad se debe a la entrada de aguas atlánticas, ricas en nutrientes, a través del estrecho de Gibraltar. La alta productividad en ambas áreas favorece la presencia de pequeños peces y cefalópodos, que son la presa principal del delfín listado. Hay dos áreas con una presencia menor de este cetáceo, que corresponden a las aguas que rodean las islas Baleares, desde la península Ibérica hasta la costa norte de África. Esta menor densidad, se debería a la falta de procesos oceanográficos que favorezcan la producción primaria. También se especula que puede ser debida a que la epidemia que ha causado la mortandad más grande de esta especie en las última décadas (el brote de morbilivirus de los anyos 1990 y 1992), empezó y fue más intensa en esta zona. Estudios recientes (Gómez de Segura et al., 2006) sugieren que la población de delfín listado de las islas Baleares y la península Ibérica se habría ido recuperando, alcanzando unas densidades superiores a las calculadas a principios de los 90.

No hay estimaciones recientes del número de individuos que habitan en el Mediterráneo, pero estudios realizados en los años 1991 y 1992, justo después de la epidemia de morbilivirus del año 1990, estimaron que la población en la parte occidental estaría formada por unos 117.880 individuos (excluyendo la zona del mar Tirreno), de los cuales14.000 frecuentarían el mar de Liguria (1), unos 30.800 el mar Provenzal (2), unos 17.700 el mar de Alborán (3), unos 5.800 el mar Balear (4) y unos 18.800 el mar del sur de las Baleares (5). Estudios más recientes realizados en la misma área indican que la población estaría formada por un número mayor de individuos. No hay datos del número de delfines listados que habita en la parte oeste del Mediterráneo.

A pesar de que se trata sólo de una hipótesis y aún es necesario estudiar con más detenimiento la población para poder entenderla del todo, se cree que la variación en tamaño entre los individuos del sur y del norte, se debe a la diferencia en la intensidad de la estacionalidad en ambas áreas, que podría haber conllevado un cierto grado de aislamiento genético entre las distintas regiones.

El delfín listado es un depredador oportunista con una dieta formada mayoritariamente por diferentes especies pelágicas o batipelágicas de calamares, peces e incluso algún tipo de crustáceos. Todas ellas forman grandes bancos en la columna de agua. La dieta es muy variable en las diferentes regiones que habita, pero en general suele alimentarse de especies que habitan aguas profundas (entre 200 i 700 metros), que presentan una migración vertical diaria. Se cree que la alimentación se produciría hacia el anochecer. Diferentes exámenes de contenidos estomacales sugieren que la dieta del delfín listado del Mediterráneo estaría formada sobretodo por distintas especies de cefalópodos de las familias Ommastrephidae, Histioteuthidae, Enoploteuthidae o Onychoteuthidae y diferentes especies de peces de las familias Gadidae, Sparidae i Gonostomiatidae. Estudios recientes concluyen que la dieta puede variar con la edad del individuo (Gómez-Campos et a., 2011). Los animales jóvenes e inmaduros se alimentarían de una variedad mayor de especies, mientras que los individuos adultos tendrían una diera mucho menos variada. Según los mismos estudios, la dieta estaría formada esencialmente por pequeños peces pelágicos como la sardina (Sardina pilchardus) o juveniles de merluza (Merluccius merluccius). La importancia de los cefalópodos y los crustáceos no sería tan grande como se creía anteriormente. No parece que haya diferencias importantes entre las distintas poblaciones del Mediterráneo occidental en todo lo que se refiere a la dieta.

El delfín es una especies fundamentalmente pelágica y su hábitat suele estar situado en aguas oceánicas, sobretodo en aquellas zonas con una profundidad superior a los 600 metros, más allá de la plataforma continental, aunque también se le puede ver en aguas menos profundas. Generalmente suelen ser más abundantes en aquellas áreas ligadas con fenómenos de afloramiento de aguas profundas, ricas en nutrientes, que favorecen una producción primaria más alta, hecho que las convierte en zona óptimas para la alimentación. Dos ejemplos los encontramos en el mar de Liguria y el mar de Alborán, en el Mediterráneo occidental (ver mapa anterior), áreas con la productividad más alta de toda la cuenca y que precisamente presentan las abundancias más altas de delfín listado de toda la región mediterránea.

Hay diferencias considerables entre la población mediterránea del delfín listado y las del resto del mundo en todo lo referente a la reproducción y el ciclo vital. El apareamiento es un buen ejemplo. En el pacífico noroeste, este ocurre en dos períodos, en invierno i a principios de verano, mientras que en el Mediterráneo, hay un único máximo, que se suele producir a principios de otoño. La gestación dura entre 12 y 13 meses y la lactancia se alarga durante aproximadamente un año y medio. Posteriormente, las madres suelen tener un periodo de descanso de entre 2 y 6 meses hasta el siguiente apareamiento. Así pues, el ciclo reproductivo dura unos 3 años aproximadamente. La madurez sexual se alcanza entre los 7 y los 15 años en el caso de los machos y entre los 5  y los 13 en el caso de las hembras. Ambos sexos son socialmente maduros a partir de los 17 años. En el Mediterráneo los machos alcanzan la madurez sexual a los 11,3 años y las hembras la alcanzan alrededor de los 12. La madurez física les llega más tarde, entre los 13 y los 18 años en el caso de los machos y entre los 15 y los 20 en el de las hembras. La edad máxima documentada para el delfín listado es de poco más de 57 años.

La proporción de sexos entre los individuos adultos del Mediterráneo es de 1:1, es decir, un macho por cada hembra. Esta igualdad entre sexos, no se mantiene siempre, ya que en el momento del nacimiento, la proporción es de 1,4:1, siendo los machos más numerosos que las hembras. La paridad entre sexos se alcanza poco después del destete.

El delfín listado forma generalmente grupos de entre 10 y 30 individuos, a pesar de que, ocasionalmente, pueden llegar a formar agrupaciones de más de 500 individuos. Su tamaño y composición varían en función del área geográfica. En la costa de Japón, han desarrollado un sistema bastante complicado, estructurado en 3 tipos distintos de grupos, que varían en función de la edad de sus componentes y que se clasificarían en grupos imaduros, mixtos y maduros. Los primeros estarían formados por individuos en pubertad o inmaduros y su tamaño medio seria de 277 ejemplares. Los mixtos serían la agrupación de individuos juveniles y maduros, y alcanzarían tamaños medios de unos 375 individuos. Mientras que los maduros estarían formados por individuos sexualmente maduros y se podrían dividir en dos subgrupos, los de apareamiento, donde habría muchos machos y hembras sexualmente maduros, y los de no apareamiento, donde habría muchas hembras en época no reproductora y algunos machos socialmente maduros. Sus tamaños medios oscilan entre los 225 y los 764 individuos. Después del destete, los delfines se quedarían entre 1,5 y 2 años dentro del grupo maduro. Posteriormente, pasarían al grupo inmaduro, en el que se quedarían aproximadamente hasta uno o dos años después de alcanzar la madurez sexual en el caso de los machos, y hasta tres años antes en el de las hembras, momento en el que pasarían al grupo maduro.

En el Mediterráneo se ha visto que el delfín listado forma habitualmente grupos de menos de 20 individuos, aunque los grupos de más de 50 individuos no son infrecuentes (Forcada et al., 1994). La cría tendría lugar en aquellos grupos formados por más de 30 individuos. La gran mortandad ocurrida durante los años 1990 y 1992, también afectó a su estructuración, disminuyendo drásticamente el número de individuos de los distintos grupos. La media de individuos por grupo pasó de 25,3 a 7 individuos. Después de este episodio, parece que la tendencia de la población es la de aumentar el tamaño de los grupos.

En el mar es un delfín bastante fácil de identificar, donde destaca su aleta dorsal oscura y prominente. A pesar de este hecho, se puede confundir con el delfín común de hocico corto (Delphinus delphis), con el que esporádicamente forma grupos conjuntos, sobretodo en la parte sur de la cuenca mediterránea. Para diferenciarlo, es necesario fijarse en la coloración, sobretodo en las marcas oscuras que recorren su cuerpo longitudinalmente y en la marca gris que presentan debajo de la aleta dorsal.

Es una especie muy activa tanto dentro como fuera del agua. Los saltos son frecuentes en su comportamiento (incluyendo saltos de hasta 7 metros de altura) e incluso pueden realizar piruetas bastante espectaculares, como saltos mortales hacia atrás o un movimiento conocido como “roto-tailing“, que consiste en realizar enérgicos movimientos rotatorios con la cola durante el transcurso de un salto. Alguno de estos movimientos se podrían entender como una forma de comunicación social. En el Mediterráneo es frecuente verlo siguiendo las estelas de los barcos, alcanzando una velocidad media de unos 11 km/h, aunque en otras regiones se han contabilizado velocidades máximas de hasta cerca de 60 km/h. Sus inmersiones pueden llegar a durar entre 5 y 10 minutos, y alcanzar la profundidad mínima de 200 metros.

Las características de tamaño, forma y coloración propias permiten diferenciar las especies de cetáceos. Sin embargo, cada especie presenta una variabilidad suficiente en algunos caracteres morfológicos concretos, que permite la identificación individual de los animales que pertenecen a una misma población. En el caso del delfín listado, hay tres rasgos que nos pueden ayudar a distinguir los diferentes individuos.

Heridas y marcas: A lo largo de su vida, los cetáceos pueden ir acumulando marcas y heridas debido a su interacción con otros individuos de la misma u otras especies. En el caso del delfín listado del Mediterráneo, se ha visto que estas marcas, sobretodo aquellas situadas en las partes más dorsales, pueden ser el mecanismo más útil para la distinción entre individuos en estudios de identificación fotográfica.

Forma y cicatrices de la aleta dorsal: El tamaño, la forma y la presencia de cicatrices en la aleta dorsal (sobretodo en su margen posterior) suelen ser únicas para cada individuo y pueden permitir la identificación individual de los delfines listados. La disposición de estas heridas suelen permanecer estables en el tiempo, hecho que permite utilizarlas en estudios de identificación geográfica.

Patrón de coloración: El patrón de coloración del delfín listado no sólo presenta rasgos característicos que lo permiten diferenciar de otras especies, sino que también puede presentar cierta variabilidad entre los individuos de la misma especie. Aunque seguramente no sea un criterio que permita la distinción completa entre ejemplares concretos, si que se puede utilizar como una primera selección para clasificar los animales en diferentes grupos en estudios de identificación.

A pesar de que los criterios anteriores son los que se utilizan normalmente en proyectos de marcaje y recaptura o de identificación fotográfica, en el caso del delfín listado, cabe destacar que es difícil llevar a cabo este tipo de estudios por tres razones. En primer lugar, la población de esta especie es muy grande, hecho que dificulta emparejarlos con fotos de un posible catalogo. En segundo lugar, las marcas de las aletas dorsales no son tan claras como las de otras especies de odontocetos. Y en tercer lugar, las dos razones expuestas anteriormente hacen que sea muy difícil que se produzcan avistamientos de delfines vistos previamente.

El delfín listado es una especie distribuida ampliamente por regiones templadas y calientes. Diferentes estudios realizados durante las últimas décadas, han hecho posible hacer estimaciones del número de delfines listados en cada área. Es especialmente abundante en el océano Pacífico, donde se ha calculado que habría unos 1.470.854 individuos en el Pacífico tropical este, unos 570.000 en aguas cercanas a Japón, unos 19.000 en la costa oeste de Estados Unidos y unos 13.143 en el archipiélago de Hawaii. En el océano Atlántico presenta poblaciones de unos 94.462 ejemplares en la costa este de Estados Unidos, unos 3.325 en el golfo de Méjico y cerca de unos 74.000 en el golfo de Vizcaya. En el Mediterráneo se estimó la población en unos 117.880 delfines listados. Estos números, de poco más de 2 millones de delfines listados repartidos por todo el mundo, hacen que la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) haya clasificado a la especie bajo el estatus de preocupación menor. Aun y así, se desconoce cual es la tendencia de la población a escala global. En el Mediterráneo, la especie ha sido clasificada bajo el estatus de vulnerable debido a que ha sido sometida, y aún lo está, a varias amenazas que han hecho disminuir su población durante las últimas décadas. Entre ellas se cuentan los siguientes ejemplos.

  • Contaminación de las aguas: El Mediterráneo es un mar muy afectado por la actividad humana que se ha desarrollado en sus costas durante las últimas décadas. En la parte norte, países fundamentalmente industriales y en el sur, países fundamentalmente agrícolas, han ido contribuyendo a la contaminación de las aguas mediante contaminantes químicos, organoclorados (DDTs y PCBs) y metales pesados (mercurio y selenio). Todos ellos presentan concentraciones más altas de lo normal en el medio. Muchos de estos contaminantes se acumulan en diferentes organismos, alcanzando concentraciones muy elevadas en aquellas especies que se encuentran en la parte alta de la red trófica, en un proceso conocido como bioacumulación. En el caso del delfín listado, estos contaminantes se acumulan en la grasa subcutánea a lo largo de su vida y las hembras los transmiten a la descendencia durante el embarazo y la lactancia. En el Mediterráneo, los niveles de DDTs y PCBs detectados en los ejemplares de delfín listado se encuentran entre los más altos detectados nunca en mamíferos silvestres. Los efectos que estos contaminantes no se conocen mucho, pero podrían ir desde la aparición de quistes en los ovarios, que conllevarían la ovulación anormal, hasta disfunciones fisiológicas que afectan al crecimiento, reproducción y al sistema inmunitario. De hecho, se cree que las altas concentraciones de PCBs y DDTs, que debilitarían el sistema inmunitario  o afectarían al funcionamiento normal del hígado, podrían haber contribuido a la expansión del brote de morbilivirus de los años 1990-92.
  • Interacción con pescarías: El Mediterráneo tiene una industria pesquera bien desarrollada y su actividad es bastante importante en algunas regiones, hecho que conlleva un impacto sobre la población del delfín listado. El uso de métodos de pesca poco selectivos como pueden ser la redes de deriva o las de cerco, conllevan la captura accidental i muerte de algunos individuos, sobretodo aquellas que se utilizan para la pesca del pez espada (Xiphias gladius) y del atún blanco (Thunnus alalunga). Los principales países que la han llevado o la llevan a cavo son Italia, España y Marruecos. En España, este método de pesca fue declarado ilegal en el 1991, aunque parte de la flota lo siguió utilizando hasta el 1994. En aquel momento se estimó que la captura de delfines listados oscilaba entre los 145 y los 183 individuos anuales. Las estimaciones de mortalidad accidental causadas por las flotas marroquí e italiana son de entre 1.500 y 2.000 ejemplares anuales para la primera (Tudela et al., 2005) y de alrededor de 8.000 pequeños cetáceos anuales para la segunda en su punto de máxima actividad (Bearzi 2002). Además, muchas de las redes utilizadas exceden el límite de 2,5 kilómetros establecido por la Unión Europea, llegando a medir, las más largas, hasta 14 km. Otro efecto que la pesca puede ejercer sobre el delfín listado, es la competencia por los recursos. En este sentido, sus principales presas son a la vez, especies con un alto valor comercial. En alguna regiones del Mediterráneo se ha visto que la caída de las poblaciones de sardina (Sardina pilchardus), ha conllevado que ésta haya dejado de ser la presa más abundante en la dieta del delfín listado en esa región, en beneficio de los ejemplares juveniles de merluza (Merluccius merluccius). A largo plazo, el agotamiento de estas especies de pescado podría afectar al número total de individuos del delfín listado del Mediterráneo. Un último efecto de la industria pesquera sobre el delfín listado, es la caza directa que se ha llevado, y aún se lleva a cabo, para utilizarlo como cebo e incluso para consumo humano.
  • Distribución geográfica y áreas afectadas durante los tres brotes de morbilivirus. En el año 1990 afectó a la costa este de la península Ibérica, sureste de Francia y noroeste de Italia. En el segundo año, las costas del suroeste de Italia, Sicilia y el oeste de Grecia. En 1992 quedó focalizado en Grecia. (Fuente: Aguilar et al., 1993)Morbilivirus: Entre los años 1990 y 1992, un brote infeccioso causado por un morbilivirus muy parecido al que afecta a otras especies de carnívoros, comportó la muerte de muchos ejemplares de delfín listado en toda la cuenca mediterránea. Aunque se desconoce como llegó al Mediterráneo el agente causante de la epidemia, se cree que sería muy parecido a otro que afectó a la marsopa común (Phocoena phocoena) en el mar de Irlanda. Los individuos afectados por la infección mostraban signos como por ejemplo neumonía intersticial, reducción del tejido linfoide, necrosis de linfocitos de los nódulos linfáticos y el bazo, etc. La presencia de contaminantes en el delfín listado ha sido considerada un factor que podría haber contribuido a la rápida expansión del virus. Los delfines examinados en 1990 tenían concentraciones de PCBs tres veces más altas de lo normal. Estos compuestos so depresores del sistema inmunitario en los mamíferos. Cronología y avance de la epidemia de morbilivirus por las diferentes regiones. La intensidad del color marca la cantidad de individuos hallados muertos. El año 1992 no está representado porque no hay datos concretos. (Fuente: Aguilar et al., 1993)Otros factores como el mal estado nutricional y la presencia de ectoparásitos en los cuerpos de los individuos muertos, da a entender que podrían estar debilitados previamente. Se desconocen cuales podrían ser las causas de este debilitamiento previo, pero se especula que podría ser debido a las altas temperaturas durante el invierno del 1989-1990, que habrían provocado un descenso en la productividad, disminuyendo así la disponibilidad de presas.
    La epidemia se prolongó durante tres años 1990, 1991, 1992, afectando a diferentes regiones del Mediterráneo en cada uno de los brotes. Los primeros casos aparecieron en Valencia a principios del mes de julio de 1990. Poco a poco se fueron encontrando más ejemplares muertos y la epidemia empezó a extender hacia el norte, sur y hacia las Islas Baleares. En España, el máximo de mortalidad se dio entre los meses de agosto y octubre. Precisamente a finales de agosto se empezaron a encontrar los primeros casos en Francia, donde el máximo se alcanzó durante el mes de octubre, momento en que la epidemia llegaba también a Italia. A partir del mes de noviembre se apreció una disminución en la aparición de cuerpos. Durante esta primera etapa de la epidemia, la región más afectada fue el mar comprendido entre la costa valenciana y catalana y las Islas Baleares. El brote del 1991, que está considerado como una continuación del año anterior, quedó restringido a la costa suroeste de Italia, a la isla de Sicilia y a la costa oeste de Grecia. En Italia, la epidemia empezó en el mes de junio y se prolongó hasta finales de septiembre. La mortalidad de individuos alcanzó su máximo durante el mes de agosto. Del año 1992 no hay muchos datos, pero los efectos del virus quedaron restringidos en la zona de Grecia.
    Los animales más afectados por los diferentes brotes de morbilivirus eran los individuos de entre 11 y 20 años, aunque la mortalidad entre los recién nacidos y crías también fue bastante alta. Es este último caso, se cree que las muertes no serían consecuencia directa del virus, sino de la muerte de hembras lactantes. Durante los brotes de 1990 y 1991 se recuperaron un total de 1.107 cuerpos en las costas española, italiana y francesa. Aún y así, se cree que el alcance de la epidemia fue mucho más importante. Esta hipótesis vendría explicada por dos razones principales. (1) Debido a la naturaleza y distribución del delfín listado, que es un delfín que vive en aguas oceánicas, sólo una pequeña fracción de los individuos muertos llegó a la costa. (2) Sólo se desarrollaron redes eficientes de respuesta en España, Francia e Italia, pero no en África ni en Grecia. Estas dos razones llevaron a la conclusión de que la afectación real de la epidemia habría sido mucho mayor, pudiendo llegar a causar la muerte de varios miles de individuos.
    Durante las décadas siguientes se han producido dos brotes de morbilivirus más, aunque su importancia ha sido mucho menor. En 2008, unos 200 cuerpos aparecieron en las costas de la península Ibérica, en el mar de Liguria (Italia) y Francia. En 2011, un número más alto de lo normal de varamientos de delfines listados en las costas de Valencia estaría causado también por este virus.
  • Otras amenazas: Factores como el cambio climático pueden influir en la distribución de esta especie, dificultando su conservación.

El delfín listado está protegido por varios convenios internacionales como el apéndice II del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES), por el apéndice II de la Convención de Especies Migratorias (CMS) o el Acuerdo sobre la Conservación de los Cetáceos del mar Negro, Mediterráneo y el área Atlántica adyacente (ACCOBAMS). A pesar de esto, sólo hay una única área de protección de mamíferos marinos en el Mediterráneo, el mar de Liguria. La naturaleza oceánica del delfín listado, hace que esta Área Marina Protegida sea insuficiente, haciendo necesario el establecimiento de nuevas áreas de protección en aguas españolas y francesas. Aunque la captura directa está prohibida y aunque se han hecho leyes para regular el uso de las redes de deriva, habría que controlarlo más estrictamente, para evitar la mortalidad de cetáceos que causan actualmente. Otro dato preocupante es que, aunque parece que la población ha aumentado después de los brotes epidémicos de finales del siglo XX, este aumento se habría producido en el momento en el que su hábitat disponible está disminuyendo, debido sobretodo a la actividad humana. Por todas estas razones, los científicos consideran que es imprescindible seguir obteniendo datos sobre la biología y demografía de la población, los efectos de los contaminantes, la composición de la dieta y los posibles efectos de la industria pesquera sobre el delfín listado. Sólo así se podrán establecer las medidas para asegurar la conservación de la especie.

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