Cachalote

CC: Gonzalo Jara / Associació Cetàcea

Datos técnicos

  • Nombre científico: Physeter macrocephalus
  • Autoría: (Linnaeus, 1758)
  • Catalán: Catxalot
  • Inglés: Sperm whale

 

  • Clasificación taxonómica:
    • FÍLUM: Chordata
    • CLASE: Mammalia
    • ORDEN: Cetartiodactyla
    • SUBORDEN: Cetacea
    • FAMILIA: Physeteridae
    • GÉNERO: Physeter
    • ESPECIE: Pmacrocephalus
  • Se puede confundir con: Ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) & Rorcual común (Balaenoptera physalus); por medida.

  • Características de identificación individual: Marcas en la aleta caudal: muescas y heridas del margen más posterior.
  • Patrón de natación:
  • Estado de conservación en el Mediterráneo: En Peligro (UICN)

  • Estado de conservación en el mundo: Vulnerable (UICN)

  • Distribución en el Mediterráneo:

El cachalote (Physeter macrocephalus) es un odontoceto bastante característico. Es el cetáceo con los dientes más grandes que existe, lo que facilita su identificación. Además, presenta un cuerpo comprimido lateralmente y con una forma de tronco largo, donde la enorme cabeza ocupa entre un cuarto y un tercio de la longitud total. La mandíbula inferior es mucho más estrecha que la mandíbula superior y es difícil de ver lateralmente. Únicamente tienen un orificio nasal, con forma de “S” situado en la parte anterior izquierda de la cabeza, mirando hacia delante. Las aletas pectorales son cortas y anchas, de forma triangular. No presenta aleta dorsal, pero sí que tiene una joroba dorsal baja y gruesa, seguida posteriormente por una serie de crenulaciones dorsales. El pedúnculo caudal es grueso y a menudo forma una quilla post-anal. La piel del cuerpo tiende a estar arrugada por detrás de la cabeza y a los lados.

La cabeza es seguramente una de las características más distintivas de la especie. Presenta una asimetría muy visible, que se manifiesta tanto internamente (en el cráneo y los conductos aéreos) como externamente (en la disposición del único orificio nasal que presenta). Visto lateralmente, la cabeza tiene forma cuadrangular. En él se esconde el complejo nasal, formado por el órgano del espermaceti, encapsulado dentro de una estructura muscular. Se trata de un órgano de tejido esponjoso lleno de una sustancia llamada espermaceti y unido a un saco aéreo en cada extremo. Entre la mandíbula superior y el órgano del espermaceti se encuentra el “junk” una estructura formada por un tejido conector y el aceite del espermaceti. El aceite que se encuentra en el espermaceti tiene las mismas propiedades que la cera y es diferente al que se encuentra en el melón de otras especies de odontocetos.

 

Presenta una coloración predominantemente negra, morroñosa o gris, con áreas blancas alrededor de la mandíbula y la parte ventral. Estas áreas más claras varían en extensión y forma. Pueden tener otras heridas blancas en el cuerpo, provocadas probablemente por otros cachalotes o cefalópodos. Hay constancia de mínimo un individuo albino que era completamente blanco.

El cachalote solo tiene dientes en la mandíbula inferior. En total son entre 18 y 26 pares de dientes cónicos y puntiagudos, que pueden llegar a medir hasta 20cm. Son más puntiagudas en individuos jóvenes, mientras que en los adultos se van redondeando más.

Es el cetáceo con un dimorfismo sexual más marcado, siendo los machos bastante más grandes que las hembras. Los primeros pueden llegar a medir entre 15 y18 metros (de media 15), pesando entre 43,5 y 55,8 toneladas, mientras que les hembras miden entre 8 y 17 metros (de media 11), y pesan entre 13,5 y 20 toneladas. Los recién nacidos miden entre 3,5 y 4,5 metros.

El cachalote está considerada una especie cosmopolita, es decir, que habita en todos los mares y océanos del planeta, desde las aguas polares hasta las zonas tropicales o cercanas al ecuador. Aun así, ambos sexos presentan diferencias importantes. Mientras que las hembras y los individuos más jóvenes se suelen congregar en aguas tropicales y templadas, los machos adultos realizan grandes migraciones anuales que les pueden llevar a los dos polos.

Se cree que antes de su explotación comercial, la población mundial del cachalote estaría formada por aproximadamente 1.100.000 individuos. Durante el siglo XIX, su caza habría hecho disminuir la población alrededor de un 29%. Posteriormente, se recuperó de forma lenta hasta finales del siglo pasado, momento a partir del cual, una intensa actividad pesquera, la hizo caer hasta sus cifras más bajas, alrededor de los años 70. A partir de entonces, la disminución de la caza de ballenas evitó su sobreexplotación y ha permitido una ligera recuperación de la especie. Actualmente se estima que hay alrededor de 360.000 cachalotes en todo el mundo, que representan sólo el 32 % de los individuos que había a principios del siglo XIX (Whitehead, 2002). La zona que presentaría una mayor abundancia es el océano Pacífico seguido por el Antártico y el Atlántico.

En el mar Mediterráneo el cachalote se distribuye por toda su cuenca, desde el estrecho de Gibraltar hasta la parte más oriental. Aun así, parece que habría más individuos en la parte occidental, sobretodo en el mar de Liguria, Estrecho de Gibraltar, mar Tirreno, Golf de León y en las Islas Balears, que en la parte oriental, especialmente en los mares Jónico y Egeo (Gannier et al., 2002; Frantzis et al., 2003; Reeves and Notarbartolo di Sciara, 2006; Lewis et al., 2007 & Notarbartolo di Sciara and Birkun, 2010). Son áreas de especial interés para la especie el Estrecho de Gibraltar, las islas Baleares, el mar de Liguria y el Arco Helénico, donde se encontrarían poblaciones estables de esta especie (Frantzis et al., 2014; Carpinelli et al., 2014 &Rendell et al., 2014). A pesar de que no se ha estudiado en profundidad, el mar Tirreno es potencialmente una zona importante para el cachalote (Aïssi et al., 2014; Mussi et al., 2014 & Pace et al., 2014). Aunque se han visto movimientos migratorios en el Mediterráneo, no se cree que haya largas migraciones hacia fuera de la cuenca, considerando la población del Mediterráneo como aislada genéticamente de la del Atlántico (Druout et al., 2004; Engelhaupt et al., 2009 &Notarbartolo Di Sciara, 2014). Sí que se han documentado migraciones entre el mar de Liguria las islas Baleares, entre el estrecho de Gibraltar y las islas Baleares, entre el estrecho de Gibraltar y el mar de Liguria, entre el mar de Liguria i el mar Tirreno o entre la cuenca oriental y la occidental en el caso de los machos, pero no en el de las hembras (Drouout et al, 2004; Frantzis et al., 2011; Carpinelli et al., 2014; Mussi et al., 2014 &Rendell et al., 2014). Se han producido re-avistamientos de machos en años posteriores en áreas como entre el estrecho de Gibraltar o el mar Liguria, y de hembras en la cuenca oriental. Este hecho sugiere la posibilidad de que los cachalotes del Mediterráneo muestren fidelidad geográfica (Frantzis et al., 2011; Mussi et al, 2014 & Pace et al., 2014).

El cachalote habita sobretodo en aguas profundas de todos los océanos, aunque parece que prefiere profundidades entre 300 y los 1.500 metros (Mann et al., 2000). Las hembras frecuentan aguas alejadas de la costa y más profundas de 1.000 metros, mientras que los machos, también podrían acercarse a aguas menos profundas relacionadas con el talud continental (Gannier et al., 2002; Azzellino et al., 2008 &Perrin et al., 2009). En cualquier caso, parece que los cachalotes suelen encontrarse en áreas con una producción primaria elevada (Mann et al., 200; Gannier et al., 2002 &Gannier and Praca, 2007). En el Mediterráneo se ha visto que prefiere aguas continentales profundas cercanas al talud continental, aunque también se le podría encontrar en zonas más lejanas (Notarbartolo di Sciara and Birkun, 2010). Algunos autores, sugieren que además de las características como la pendiente y su orientación, la profundidad o la producción primaria, el hábitat utilizado varía en función de la actividad (Pirotta et al., 2011). De este modo, las áreas de alimentación serían más profundas que les que se utilizan en la socialización.

El cachalote es un depredador oportunista que se alimenta de les especies más comunes en cada una de les áreas de alimentación (Evans and Hindell, 2004). Se alimenta principalmente de diferentes especies de cefalópodos, aunque otros invertebrados y peces de les profundidades también pueden formar parte de su dieta (Jefferson et al., 2008). Las hembras se alimentan principalmente de cefalópodos como el calamar gigante (Architeuthis, spp.), el calamar de la corriente de Humboldt (Dosidicus gigas), especies de les famílias Histioteuthidae, Ommastrephidae, Onychoteuthidae, Gonatidae, Pholidoteuthidae, Octopoteuthidae, pero también peces demersales y mesopelágicos (Perrin et al., 2009). Los machos comen especies parecidas a las hembras, pero tienden a alimentarse de individuos más grandes e incluso especies como el calamar colosal (Mesonychoteuthis hamiltoni) y más especies de peces demersales, entre los que se incluyen los tiburones y rayas (Perrin et al., 2009). La dieta del cachalote en el Mediterráneo no varía mucho del resto de regiones y estaría formada en más de un 90 % por cefalópodos de la familia Histioteuthidae (Histioteuthis bonnellii) y otras familias como Ommastrephidae, Onychoteuthidae, Gonatidae, Pholidoteuthidae, Octopoteuthidae y Cranchiidae (Gannier and Praca 2007 & Praca and Gannier, 2008).

El cachalote es una especie que sigue la estrategia K. Estas especies presentan unas tasas de natalidad y mortalidad bajas, y esperanza de vida largas. Tienen pocas crías, pero las cuidan bien, asegurando la supervivencia del máximo de individuos posibles, y viven entre 50 y 70 años (Mann et al., 2002). La reproducción se suele dar durante la primavera. Parece ser que las hembras de una misma población sincronizarían sus periodos de celo. La gestación dura entre 14 y 16 meses y hay paridad entre sexos en el momento del nacimiento, es decir nacen el mismo número de individuos machos que hembras, y cada madre tuene un solo individuo por parto. El destete se suele producir a los 5 años de edad, aunque antes de llegar al año ya empiezan a ingerir comida sólida. Los machos llegan a la madurez sexual a los 10 años de edad, pero no muestran un comportamiento reproductor hasta poco antes de llegar a los 30 años. El crecimiento continúa hasta los cuarenta años. Las hembras, por su lado, llegan a la madurez sexual entre los 7 y 13 años. El periodo entre partos es de 5 años de media. El periodo entre partos es de unos 5 años de media. La madurez física llega alrededor de los 40 años en el caso de las hembras y alrededor de los 50 en el caso de los machos (Mann et al., 2002 &Perrin et al., 2009).

El cachalote muestra una estructura social muy característica formada por dos tipos diferentes de unidades sociales separadas geográficamente durante buena parte del tiempo, las unidades reproductoras y las unidades de machos solteros (Gannier et al., 2002).

  • Unidades reproductoras: Están formadas por unas 12 hembras y sus crías, que generalmente están emparentadas. Estas unidades suelen incluir más de una línea matrilineal y los individuos pueden cambiar de grupo. Se puede observar más de una unidad viajando conjuntamente. La formación de estas unidades podría aportar ventajas a la especie como el cuidado de las crías, la protección frente a depredadores o la colaboración en la alimentación (Mann et al., 2000). La supervivencia de les crías es de vital importancia para las hembras. Les crías no pueden hacer inmersiones tan profundas como la de sus madres durante la alimentación y se quedarían en la superficie con las otras hembras del grupo (Connor et al., 1998 & Mann et al., 2000). Estas unidades quedarían en aguas tropicales o cercanas al ecuador.
  • Unidades de machos solteros: Cuando los machos llegan a los 4 años de edad, abandonan la unidad reproductora donde habían estado viviendo, para unirse a algún grupo de machos solteros de entre 4 y 21 años de edad (Perrin et al., 2009). Estos grupos se desplazan en dirección a los polos, aunque pueden acercarse al Ecuador en invierno. A medida que los machos se van haciendo más grandes, llegan a latitudes más altas formando parte de agrupaciones menos numerosas. Los machos más grandes suelen viajar solos. Aun así, parece ser que habría una estructura social subyacente que mantiene los machos más cercanos entre ellos (Mann et al., 2000). No es hasta poco antes de llegar a los 30 años que los machos no retornan a las áreas de cría para reproducirse. Aunque se desconoce el tiempo que se quedan, se ha visto que prácticamente nunca coinciden dos machos en la misma unidad reproductora (Mann et al., 2000 &Perrin et al., 2009).

Aunque al principio son los machos, especialmente los más viejos, los que presentan migraciones más largas, entre los polos y el Ecuador, las hembras también pueden realizar movimientos migratorios de hasta 2.000 kilómetros.

En el Mediterráneo las unidades reproductoras serían un poco más pequeñas y estarían formadas por entre 3 y 7 individuos. Se distribuirían por las cuencas del sur, por debajo del paralelo 41 y serían más bien raras en las zonas del norte. Los machos tendrían una distribución más amplia por todo el mar, pueden visitar tanto áreas del norte como del sur (Gannier et al., 2002; Frantzis et al., 2003 &Frantzis et al., 2011). Alrededor de la isla de Ischia, estudios recientes han visto que es una zona donde se forman relaciones a largo plazo entre machos solteros, aunque no se sabe si éstas tienen un componente de parentesco entre los individuos o solo se agrupan para alimentarse (Pace et al., 2014). Se cree que la población del Mediterráneo estaría aislada de otras poblaciones de fuera de la cuenca (Frantzis et al., 2011 &Notarbartolo Di Sciara, 2014).

El cachalote presenta dos tipos de comportamientos principales, el descanso en zonas cercanas a la superficie y la alimentación en aguas profundas. El primero ocupa una cuarta parte de su tiempo, mientras que el segundo ocupa las tres cuartas partes restantes (Mann et al., 2000):

  • Descanso en superficie: Se trata de periodos de menor actividad que los individuos aprovechan para descansar o socializar. Se ha visto que las unidades reproductoras tienden a utilizar la segunda opción, congregándose más de una unidad y aprovechando estos ratos para establecer relaciones sociales. A menudo se puede observar un fuerte contacto físico, con las mandíbulas, las aletas pectorales o varios individuos nadando juntos. Además, en estos grupos también se puede observar bastante actividad aérea como ahora sacar la aleta caudal fuera del agua (“fluke-up”), golpes con la aleta caudal, spyhops (sacar la cabeza para respirar) e incluso saltos. Todos estos comportamientos se han relacionado tradicionalmente con la socialización. Los grupos de machos adultos también tienen periodos de descanso, aunque su actividad es mucho menos importante (Mann et al., 2000).
  • Alimentación en aguas profundas: Los cachalotes tienden a buscar sus presas mediante inmersiones profundas que de media se sitúan entre los 400 y los 1.200 metros y duran entre 40 y 50 minutos (aunque se pueden alargar hasta más de 2 horas), con periodos de inmersiones no superiores a los 10 minutos (Mann et al., 2000; Watkins et al., 2002; Drouot et al., 2004; Miller et al., 2004 &Watwood et al., 2006). Se ha visto que no hay correlación entre la duración de las inmersiones y los periodos que los animales pasan en superficie. Al final de una inmersión suelen salir casi en el mismo lugar que al inicio.
    Durante todas las inmersiones hay una importante actividad acústica, que se cree relacionada con la eco localización y la búsqueda de presas. Se producen dos sonidos a lo largo de inmersión, los clics normales y los creaks (Drouot et al., 2004). Se ha visto que los clics se empiezan a producir durante el descenso y servirían como medio de detección de las posibles presas o como comunicación entre los individuos (Miller et al., 2004 &Watwood et al., 2006). Los creaks, por otro lado se producirían sólo en la fase de fondo de la inmersión, en los momentos de la captura de les presas (Drouot et al., 2004 & Miller et al., 2004). El análisis de los sonidos producidos ha servido para ver que las inmersiones relacionadas con las alimentación suelen ser de entre 400 y 1.200 metros y que la emisión de clics suele empezar alrededor de los 400 metros de profundidad, entre 300 y 500 metros antes de la emisión de los creaks (Drouot et al., 2004 &Watwood et al., 2006).

En el Mediterráneo solo hay una especie habitual que llegue a la medida del cachalote, el rorcual común (Balaenoptera physalus). Aun así es fácil distinguir entre una y otra, en parte gracias al soplo. La del cachalote, de entre 2 y 5 metros de altura, está dirigida hacia delante y hacia la izquierda, formando un ángulo de unos 45° respeto la superficie del agua. Si está en superficie, se mueve muy poco, y su cuerpo flota en superficie con solo una pequeña parte visible. A diferencia del rorcual común, el cachalote saca la aleta caudal completamente fuera del agua al iniciar una inmersión.

 

Las marcas de identificación individual son muy útiles para poder reconocerlos diferentes individuos y realizar estudios poblacionales o de distribución, entre otros. En el caso del cachalote, hay una característica principal utilizada en los estudios de al redor del mundo (Whitehead, 1990; Matthews et al., 2001; Ciano, 2006 &Alessi et al., 2014):

Marcas en la aleta caudal: Se trata de marcas que se producen en la aleta caudal delos individuos, sobretodo en su margen posterior. Se trata en general de muescas, partes que faltan o agujeros, que dan un perfil característico a cada individuo. También se pueden utilizar marcas hechas por dientes (visibles generalmente como a líneas blancas). Su tiempo de permanencia es aceptablemente largo y permite que se utilice en estudios a largo plazo (Dufault and Whitehead, 1995).

Algunos estudios han utilizado también fotografías de las jorobas, que permitan por ejemplo, reconocer hembras adultas (aquellos individuos que tienen una callosidad) (Whitehead, 1990) o estudios recientes realizados en el Mediterráneo, han analizado el número y distribución de les marcas presentes en la joroba dorsal o en las hendiduras de los animales (Alessi et al., 2014). De todas formas, la característica que se utiliza más frecuentemente son las marcas en la aleta caudal.

Se trata de una especie distribuida por todos los mares y océanos del planeta y puede ser que por eso fue muy castigada por la caza de ballenas durante los siglos pasados. Se calcula que a finales del siglo XIX la población estaba formada por alrededor de un millón de individuos, pero la caza de cetáceos hizo disminuir su número drásticamente. Actualmente se estima la población mundial alrededor de los 360.000 individuos, encontrándose las poblaciones más grandes en el océano Pacífico, con alrededor de 80.000 individuos, seguida por el antártico con unos 12.000 individuos (Whitehead, 2002). Se desconoce con certeza cuál es la tendencia poblacional de la especie, pero algunos estudios apuntan que, después de que haya cesado la actividad pesquera sobre esta especie, podría ser que se estuviera recuperando (Whitehead, 2002).

La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) ha catalogado el estatus de conservación del cachalote en el mundo de vulnerable. En el mar Mediterráneo también es una especie que presenta una distribución amplia. Se desconoce, no obstante cuál es el número exacto de individuos que viven en la cuenca, aunque se cree que sería de algunos centenares (Notarbartolo di Sciara and Birkun, 2010). Estudios realitzados en el mar Jónico estimaron la abundancia en 68 individuos (Lewis et al., 2007). Otros estudios basados en la foto-identificación conducidos a lo largo de 18 años en el mar de Liguria y las Islas Baleares por un lado (Rendell et al., 2014), y a lo largo de 13 años en el arco helénico por otro (Frantzis et al., 2014), estiman que la población de cachalotes en el primer caso estaría formada por unos 400 individuos, mientras que en el segunda población rondaría los 167 animales. Los autores del primer estudio concluyen que la población podría ser más grande, ya que las curvas de descubrimiento de nuevos individuos continúan en ascenso, mientras que los del segundo estudio, creen que ya habría identificado la mayor parte delos animales de la zona. Extrapolándolos resultados a la resta de la cuenca, daría una población total de unos 2.500 individuos de los cuáles solo el 45% corresponderían a individuos maduros. Se ha de tener en cuenta no obstante, que hi hay grandes áreas que no han estado exploradas meticulosamente y que podrían ser importantes para la distribución del cachalote, como es el caso del mar Tirreno (Aïssi et al., 2014 &Rendell et al., 2014). Como consecuencia de estas estimaciones y teniendo en cuenta que la tendencia poblacional és de disminución, la UICN lo catalogó bajo el estatus de en peligro en el Mediterráneo. Entre las amenazas que afectan a la especie encontramos:

  • Pesca accidental: El uso de redes de deriva se expandió en el Mediterráneo durante los años 80. Se trata de un método de pesca bastante simple pero nada selectivo, que consiste en dejar flotando redes verticales durante varias horas. Estas redes pueden llegar a medir unos 50 km de largo y 20 – 30 metros de altura, y en ella se quedan atrapados todos los animales que las quieren atravesar (Bearzi, 2002; E.J.F., 2007 & Pace et al., 2008). Flotas pesqueras de países como ahora España, Italia, Francia o Marruecos, han sido muy importantes, y su afectación sobre los cetáceos ha sido considerable. Se calcula que en los momentos de máxima actividad de este tipo de pesca, se llegaban a capturar alrededor de 10.000 cetáceos anuales (Bearzi, 2002). Actualmente, este tipo de pesca está prohibida en los países de la unión europea, pero continúa siendo legal en países de fuera de la Comunidad (E.J.F., 2007). Si bien, los cetáceos más afectados son sobretodo el delfín listado y el delfín común, el cachalote también queda atrapado en este tipo de trampas (Notarbartolo di Sciara, 1990 and 2014; Bearzi, 2002; Tudela et al., 2005; E.F.J., 2007 & Pace et al., 2008), seguramente debido a la forma del su cabeza (Tudela, 2004). Un total de 229 cachalotes han sido víctimas de les redes de deriva entre 1971 y 2003. Este número parece bajo a priori, pero teniendo en cuenta que la población de cachalotes en el Mediterráneo es pequeña y su tasa de crecimiento es del 0,86 %, hace que estas muertes por captura accidental adquieran una importancia mucho más alta. (Tudela, 2004; www.pbs.org, 2004; E.J.F., 2007; Pace et al., 2008 & Reeves et al., 2013).
  • Colisiones con embarcaciones: El mar Mediterráneo está sometido a un intenso tráfico marítimo que se ha visto incrementado sobre todo desde medianos de los años 80. Actualmente unas 220.000 embarcaciones de más de 100 toneladas cruzan anualmente el Mediterráneo. Les áreas más afectadas son el Estrecho de Gibraltar y el norte oeste de la cuenca (De Stephanis and Urquiola, 2006 &Vaes and Druon, 2013). Los animales más afectados por este intenso tráfico marítimo son los grandes cetáceos: rorcual común (Balaenopteraphysalus) y cachalote (Physetermacrocephalus), de los que se calcula que mueren entre 1 y 2 animales cada año, aunque seguramente este valor está infravalorado (Panigada and Leaper, 2010; David et al., 2011 &Mayol, 2012). Se ha visto que el 6% delos individuos varados en Italia y Grecia y el 6% de los individuos foto-identificados en Grecia presentan marcas producidas por colisiones con embarcaciones (Notarbartolo di Sciara, 2014). Seguramente el factor que más determina la potencialidad de que una colisión sea mortal es la velocidad de la embarcación, siendo las velocidades superiores a 14 nudos, mortales para los cetáceos (Laist et al., 2001). Debido a la medida pequeña de la población de cachalotes en el Mediterráneo, y a que seguramente las colisiones registradas son inferiores a las totales, esta es una amenaza muy grande para la conservación de la población del cachalote del Mediterráneo (Panigada and Leaper, 2010 &Mayol, 2012).
  • Contaminación acústica: El ruido submarino causado por la actividad humana puede ser producido de forma no intencionada como consecuencia de otra actividad, como en el caso de la navegación marítima o las perforaciones, o de forma intencionada, como en el caso delos sónares o los estudios sísmicos (Notarbartolo di Sciara and Gordon 1997). En el Mediterráneo, las principales fuentes de ruido submarino son el intenso tráfico marítimo, los estudios sísmicos, las perforaciones, las construcciones en la costa y las explosiones submarinas (Notarbartolo di Sciara et al., 2012). Esta gran cantidad de sonidos, hace que la contaminación acústica esté presente las 24 horas del día en la región, donde ya no quedan zonas tranquilas (Notarbartolo di Sciara et al., 2012). Se desconoce cuál es el efecto concreto de esta contaminación y diferentes estudios presentan resultados contradictorios, pero se cree que puede afectar negativamente a los cachalotes (Gordon et al., 2003 &Notarbartolo di Sciara et al., 2012).
  • Basura marina: La región mediterráneo es una de les regiones más densamente pobladas del planeta y también una de las más desarrolladas. Este hecho contribuye a que un gran número de basura, sobretodo plásticos, lleguen al mar cada año (Notarbartolo di Sciara et al., 2012). Los cachalotes pueden confundir los plásticos flotantes con su presa y los acaban ingiriendo (Notarbartolo di Sciara et al., 2012 & De Stephanis et al., 2013), hecho que puede interrumpir su digestión, disminuir el apetito, acarreado una reducción de su tasa de crecimiento o incluso una muerte dolorosa en los casos más extremos (Notarbartolo di Sciara et al., 2012). Un caso bastante extremo fue el de una cría encontrada en la costa de Mykonos, Grecia, que había ingerido una cantidad tan grande de bolsas de plástico, trozos de redes, cuerdas de plástico, etc. que le acabó provocando la muerte (Notarbartolo di Sciara et al., 2012).
  • Otras amenazas sobre la población del cachalote del Mediterráneo incluyen la contaminación por xenobióticos, la sobreexplotación pesquera, la degradación de sus hábitats y los efectos del cambio climático (Panigada and Leaper, 2010 &Notarbartolo Di Sciara, 2014)

El cachalote está protegido por diversos convenios internacionales entre los que se incluyen el apéndice I del Convenio sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES), per los apéndices I y II de la Convención de Especies Migratorias (CMS) o el Acuerdo sobre la Conservación de los Cetáceos del mar Negro, Mediterráneo y el Área Atlántica Adyacente (ACCOBAMS). El hecho que el santuario de Pelagos del mar de Liguria sea una de les áreas más importantes en la distribución del cachalote en el Mediterráneo, puede contribuir de forma positiva en su conservación. A pesar de ello, hay muchos hábitats considerados importantes para la distribución del cachalote que no disfrutan de ningún tipo de protección y a más a más, factores como el incremento de la contaminación acústica como en consecuencia, en parte, del aumento de estudios sísmicos o del intenso tráfico marítimo, son aspectos que pueden afectar a la conservación de estas especies en el Mediterráneo.

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